HIC1

Presidente

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No me dejaré chantajear

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Bertolucci

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Racismo1

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Racismo2

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Paco

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POEMA nov

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FOTOfeministas

Llamamiento de Hélène Brion contra la guerra en julio de 1914

“A las feministas, a las mujeres”

Hélène Brion

[Este artículo fue publicado en La Bataille syndicaliste, diario oficioso de la CGT, el 30 de julio de 1914. Hélène Brion fue una enseñante sindicalista, feminista y socialista. Y durante la guerra, militante pacifista “zimmerwaldiana” (reclamándose de la Conferencia Internacional de Zimmerwald) y participó en el Comité por la Recuperación de las Relaciones Internacionales 1/.

“¡En el período agitado que atravesamos, quien se considere neutro es tonto y quien se esconde, criminal!” Hoy en día podríamos reescribir estas palabas de André Léo dirigidas a las mujeres de la Comuna. ¡”Que cada una reflexione sobre ellas mientras quede tiempo! La guerra está ahí. Puede ser que en pocos días una terrible crisis conmocione Europa. Tendremos que revivir los horrores que habéis leído sobre la guerra ruso-japonesa, sobre la guerra en los Balcanes, la horrible pesadilla de 1870. Entonces, ¿Qué haréis vosotras que en estos momentos, por pereza, os negáis a creer en la guerra?”

Decís: “¡Todo se arreglará! ¡Es demasiado absurdo matarse por esas bobadas! ¡A fin de cuentas, nadie quiere combatir!” En efecto, es lo trágico del asunto: nadie quiere creer en ello por lo terrible que resulta; y gracias a esta indiferencia general y a las malas intenciones solapadas de nuestros dirigentes, el conflicto que nadie desea puede estallar mañana.

¿Os planteáis que ocurrirá entonces? ¿Cómo será vuestra vida de mujeres cuyos hijos, hermanos y maridos marcharán bajo la bandera? ¿No pensáis que mientras estemos a tiempo es mejor un gran movimiento de revuelta que sufrir las angustiosas horas que os desgarrarán después, renunciando a protestar por temor a causar daño a vuestros seres queridos, esclavas y calladas como lo habéis estado siempre? ¿No estáis cansadas de los sufrimientos seculares que os imponen esos grandes niños locos que son los hombres? ¿No erais vosotras las que les separaban cuándo eran más pequeños y consumían su energía a bofetadas entre ellos? Entonces les explicabais lo feo que era pelearse y que sus mejores puñetazos eran insensatos. ¿Por qué en estos momentos no os interponéis entre ellos?

Y vosotras feministas, vosotras que tenéis la experiencia de actuar en grupo, que lucháis desde hace mucho tiempo y estabais a punto de lograr vuestras esperanzas, ¿no comprendéis el enorme retroceso que impondrá una guerra a la forma de pensar? ¿Por qué no intentar evitarlo interponiéndoos ante el desastre antes de que nos arrase?

Fuimos 20.000 en la calle a favor de Condorceta 2/. Fuimos más de 500.000 las que reclamamos el derecho al voto por escrito. Es preciso que seamos millones para gritar nuestro odio a la guerra y nuestra firme voluntad de hacer todo lo que esté en nuestras manos para impedirla.

Sí, todo, lo vuelvo a decir. De entrada con buenas palabras y tratando de persuadir. ¿Quién osaría culparnos y castigarnos por hacerlo? ¿No nos corresponde a nosotras hacerlo y no constituye el más sagrado de los derechos que se nos haya reconocido jamás? Así pues, protestemos contra el crimen que se prepara a cada momento y en todos los lugares: en casa, en el taller, en las oficinas, durante todo el día. Lo podemos hacer, lo debemos hacer; es el primero y más imperioso de nuestros deberes.

Cumplámoslo sin remilgos y hasta el final.

1/ Organización pacifista impulsada por Fernand Loriot –enseñante y militante de la CGT- partidario del manifiesto de Zimmerwald y opuesto a la participación de la SFIO en la Unión Sagrada.

2/ Referencia a la manifestación del 5 de julio e 1914 reivindicando el derecho al voto de las mujeres. Condorcet, fue uno de los grandes militantes a favor de la igualdad de las mujeres.

(Tomado de Viento Sur por elborrachoibuena)

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cartelaborto

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Ambigüedades del 68 francés

Rafael Poch (16-mayo-2018)

Una tarde de invierno de 1972, el sociólogo Jean-Pierre Garnier recibió una llamada del Elíseo. El presidente Georges Pompidou le invitaba a comer para charlar, algo bien extraño teniendo en cuenta que Garnier era un marxista y Pompidou, como Macron, un liberal exejecutivo de la Banca Rothschild. La cita fue en un restaurante de la rive gauche. En un reservado del segundo piso, con la escolta presidencial tomando el piso de abajo. Pompidou quería escuchar la tesis de Garnier sobre el mayo del 68.

Garnier era discípulo del filósofo marxista Michel Clouscard (1918-2009), un crítico acérrimo de Louis Althusser muy hostil al estructuralismo. Para Clouscard, el 68 había sido una contrarrevolución liberal-libertaria encaminada a ocultar la lucha de clases detrás de las cuestiones de género e identidad. Un movimiento que expresaba el ascenso de un nuevo estrato “ilustrado” que, en coalición con la moderna burguesía tecnocrática representada por Pompidou acabaría desplazando del poder a la coalición difusa de resistentes burgueses-conservadores y comunistas que gobernó bajo De Gaulle los “treinta gloriosos” y que había dado lugar al programa del Consejo Nacional de la Resistencia de marzo de 1944, un programa que hoy sería tachado de “izquierda radical”.

Según Clouscard había sido la alianza de aquellas dos Francias la que había dado lugar a la excepción francesa. El 68 la destronaría en beneficio de un nuevo orden de capas medias con desarrollo del sector servicios, de la capa ilustrada y eclosión de la sociedad de consumo. Todo había empezado con el Plan Marshall, decía Clouscard, con la entrada de la ideología made in USA por la vía del consumo, el entretenimiento, la música y el cine, destinado a diluir en la posguerra el poder de los partidos comunistas en países como Francia e Italia, con apoyos del 20% y el 30%, respectivamente. Países con comunistas armados tras su papel en la resistencia y conviviendo con burguesías debilitadas y desprestigiadas por su colaboracionismo.

Música binaria de repetición (rock) matando al jazz, la música popular más sabia; la música pop, que es lo mismo en todos lados, como lo contrario de la música popular; la cultura de masas como lo opuesto a la cultura popular, fabricada desde arriba para el consumo de las clases populares con miras a apuntalar el conformismo, una sociedad permisiva hacia el consumidor y represiva hacia el productor en la que todo está permitido pero nada es posible.

En el 68, Pompidou era primer ministro de De Gaulle. Le explicó a Garnier que el general quería apelar al ejército para desalojar la Sorbonne. Con ese objeto, el 30 de mayo De Gaulle había tan-teado al General Jacques Massu, comandante en jefe de las tropas franceses en Alemania en una visita relámpago que le hizo a su cuartel general en Baden-Baden. Pompidou se oponía a toda in-tervención del ejército. En la comida con Garnier de 1972 el entonces ya presidente escuchó con atención la tesis de Garnier de que reemplazar la lucha de clases por “el combate de los hombres contra las mujeres, los negros contra los blancos, los jóvenes contra los viejos, los hutus contra los tutsi y los corsos contra los franceses” era algo mucho más conveniente para el capital.

“La nueva capa ilustrada quedaba fuera del poder y en mayo de 1968 reclamaba su lugar. Los más excitados crean partidos de extrema izquierda, grupúsculos trotskistas, maoístas, anarquistas y se meten con el gobierno y la V República, los más radicales hasta con el propio capitalismo”, explicaba Garnier. “Cuando les hablé de la irresistible ascensión de la pequeña burguesía intelectual, me dijeron ‘es el mismo análisis que hicimos nosotros cuando había que decidir si teníamos que desalojar la Sorbonne por el ejército’”. Pompidou y sus fontaneros tecnócratas explicaron a De Gaulle que aquello no sería una solución realista, que todos aquellos excitados que enarbolaban banderas rojas, hoces y martillos y retratos del Che eran “la futura élite de nuestro país y que no debía dispararse sobre nuestra futura élite….”

Contemplando nuestro actual panorama definitivamente americanizado, en el que todo parece reducirse a género e identidad, con lo social y lo económico tan eclipsado pese a los retrocesos en curso y el avance en explotación, ese balance da que pensar.

Tiene razón Josep Fontana cuando observa que “todos los movimientos iniciados en aquel año acabaron en el fracaso: el intento de establecer un socialismo de rostro humano en Praga, los movimientos estudiantiles en Alemania, Italia, Francia y Polonia, las protestas contra la guerra de Vietnam en Estados Unidos…”. De todos ellos, el más trágico fracaso –porque era el más consistente– me parece el de Praga. Si el bloque del Este (socialismo + dictadura) hubiera disminuido su segundo componente logrando hacerse más atractivo, habría creado serios problemas a su síntesis adversaria en Europa (capitalismo + democracia). Al lado de las simplezas sobre la playa bajo los adoquines, aquello habría sido algo más que poesía.

Respecto al peligro de que las ideas liberadoras de los estudiantes prendieran en movimientos sociales de masas, rápidamente se encontraron maneras de conjurarlas. Una de ellas fue la violencia. El asesinato de sus líderes, Martin Luther King y Robert Kennedy en Estados Unidos, el atentado que eliminó a Rudi Dutschke en Alemania, así como la aparición de toda una serie de sospechosos “grupos armados” fuertemente infiltrados, si no propiciados desde el principio por la policía (la tesis sugerida por Boby Baumann, fundador del menos demencial de ellos, el Movimiento 2 de junio), particularmente en Alemania (Fración del Ejército Rojo) e Italia (Brigadas Rojas).

En todos esos países el sistema se comió el 68 juvenil (nunca en el mundo la mayoría de la población había sido tan joven) mientras la sociedad de consumo se frotaba las manos ante la aparición de la juventud como grupo social independiente, lo que hizo el agosto en ramas enteras de la industria; discografía, higiene, moda, cosmética… Como explica Hobsbawm, el resultado general de toda aquella “revolución cultural” fue el triunfo de lo individual sobre lo social.

Al mismo tiempo, por más que en la conmemoración del 68 el establishment mediático francés haya puesto por delante toda la ambigüedad de aquella “revolución de las costumbres”, no hay que olvidar lo que se ha querido ocultar con ello: la mayor huelga general de la historia de Francia, que paralizó el país y obligó al gobierno y al empresariado a negociar con el resultado de un incremento del 30% del salario mínimo, un aumento salarial general del 10%, acuerdo interprofesional sobre la seguridad en el empleo, sobre formación profesional, cuatro semanas de vacaciones pagadas, subvenciones de maternidad, límites a la duración máxima del trabajo, prejubilaciones con el 70% del salario, derecho de los emigrantes a participar en las elecciones profesionales, prohibición del trabajo clandestino, refuerzo del subsidio de paro, derecho a la actividad sindical en la empresa…. Mucho de todo eso está siendo destruido ahora por Macron.

Como ha explicado Thomas Guénolé, insistiendo en la “revolución de las costumbres” se oculta la lección básica de todo aquello: si mañana nuestras élites dejan de trabajar, no pasa nada, se puede cambiar de élite. En cambio, si la mayoría social, si el pueblo, deja de trabajar y se pone en huelga, una huelga masiva y general, las élites no pueden cambiar de pueblo, así que tienen que negociar y aceptar lo que se les exige.

Fuente: Rafael Poch de Feliu Blog personal /

https://rafaelpoch.com/

Subrayado, elborrachoibuena

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Enrique Galván Ochoa: DINERO

(Columna publicada por La Jornada)

No son cuestiones de carácter técnico o financiero lo que está en el origen de la controversia sobre el Nuevo Aeropuerto de Ciudad de México (NAIM). Vamos a decirlo con toda crudeza: el problema es que perdió el prianismo las elecciones presidenciales. De otro modo hubiera seguido el proyecto hasta su conclusión, con el mismo entusiasmo con que lo empezó Peña Nieto, como la gran obra del sexenio. Gana Andrés Manuel, designa a Javier Jiménez Espriú como secretario de Comunicaciones y Transportes. Revisan los gastos, examinan contratos, comprueban lo que ya sospechaban: el aeropuerto absorbería tal porción del presupuesto que sería imposible desarrollar los planes del futuro gobierno, y estalla la bomba. Ese es el verdadero origen, José Antonio Meade y Ricardo Anaya se sentían cómodos con Texcoco.

Sospechas de corrupción

No sin cierta ironía la revista británica The Economist dice que la controversia es una señal de que la democracia de México está madurando. Comenta que el proyecto es un desastre desde su inicio y ha sido criticado por el sobrecosto, la falta de transparencia, la prisa para iniciar su construcción sin ninguna planeación y las sospechas de corrupción. DestacaThe Economist que dos tercios de la población mexicana nunca se ha subido a un avión, lo que hace parecer al NAIM como un adorno para ricos. A eso agrega el desastre ecológico y urbanístico que ocasionaría, así como el aumento de 70 por ciento sobre el presupuesto original, que ahora es de 285 mil millones de pesos, sobrecosto que, señala, podría tener su origen en la corrupción de los procesos de licitación. El artículo también dedica espacio a la consulta organizada por López Obrador. Dice que puede resultar un dudoso ejercicio de democracia directa, pues la organiza el presidente electo y no el Instituto Nacional Electoral. Agrega que AMLO prefiere el proyecto alterno de la base aérea de Santa Lucía, que no está exento de problemas: la lejanía con el centro de Ciudad de México y el uso del mismo espacio aéreo que el actual aeropuerto, lo cual podría ocasionar colisiones. Si dos terceras partes de la población nunca se han subido a un avión, entonces quiénes son los que se verán beneficiados con el adorno. La otra tercera parte, obvio, pero los verdaderos ganones, de acuerdo con la investigación realizada por el Proyecto sobre Organización, Desarrollo, Educación e Investigación, presuntamente serían cinco empresarios: Bernardo Quintana, Carlos Slim, Carlos Hank Rhon, Hipólito Gerard Rivero (de la familia Salinas de Gortari) y Olegario Vázquez Raña. Han obtenido 51% de los contratos.

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PalestinHAY MÁS DE 300 NIÑOS PALESTINOS PRESOS EN CÁRCELES DE ISRAEL

                       Su pelo largo, frondoso y rizado y su kufiya (pañuelo palestino) alrededor del cuello son ya inseparables de su figura, menuda pero poderosa. En cuanto traspasa la puerta del Ayuntamiento de Madrid, un enjambre de gente —activistas, curiosos, políticos— rodea a Ahed Tamimi para saludarla, darle su apoyo y, sobre todo, hacerse fotos con ella. “Todos tenemos en mente la bofetada que Ahed propinó a un soldado israelí en diciembre. La hemos visto echar los dientes peleando contra la ocupación. Es una mujer en el cuerpo de una niña, es una heroína, es un símbolo, es nuestra Ahed”. Grandes aplausos.

                       La joven celebró su 17 cumpleaños en una prisión israelí, encarcelada durante meses por una bofetada que ha dado la vuelta al mundo. El eco de aquella ola la ha convertido en un auténtico símbolo de resistencia del castigado pueblo palestino. Lo que ante los soldados era un gesto desafiante y altivo, en los actos públicos se convierte en una sonrisa tímida. Ante el periodista, baja la mirada y habla con voz suave: “Es una gran responsabilidad hablar en el nombre de un pueblo que está bajo ocupación, y también bastante temor porque eres un objetivo de Israel, te pueden volver a encarcelar, perseguir e incluso asesinar. Pero pese a ello no podemos volver atrás en el camino que estamos siguiendo”.

                       Se sienta junto a su familia, sus padres —“han sido mi fuerza, han formado mi personalidad, me enseñan, me ayudan, me apoyan y me han transmitido esa valentía”, dice la joven— y dos de sus hermanos, ya que el tercero se encuentra en prisión. Mira hacia su móvil y abre el Facebook, responde a unos mensajes a través de esta red social. Ahora se relaja y sonríe. El pelo le tapa la cara mientras charla con sus amigos.

                       En una parada, se detiene a hablar sobre su visita a España. “He descubierto cuánto apoyo, cariño y solidaridad hemos recibido los palestinos durante este viaje, y eso nos levanta el ánimo”, dice. Tamimi no se olvida de la situación de los niños y adolescentes en la Palestina ocupada: “Los niños no pueden ir diariamente a los colegios porque hay miles de puntos de control, siempre hay riesgo de que los cojan presos, o los maten en el camino”, explica. “Los niños en Palestina no tenemos ilusiones y sueños normales, como otros niños del mundo, siempre tenemos impedimentos para viajar o para cumplir nuestros sueños”, se queja.

                       La pregunta surge obligada. ¿Dejaría a su propia hija hacer lo que ella hizo, abofetear a un soldado? “Por supuesto que la dejaría hacer lo que hice yo, pero espero que la siguiente generación a la mía no tenga que vivir bajo ocupación, y estoy seguro de que nuestra generación va a acabar con la ocupación”. Y concluye: “Tengo esperanza en que el futuro va a ser mejor”.

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Los judíos han sido perseguidos por su función social, asegura Abbas en la OLP

                         

                         Mahmoud Abbas, presidente palestino, sugirió el lunes durante una reunión política en Ramalá Cisjordania, ante cientos de delegados de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP). que las actividades de los judíos en el sector bancario provocaron la hostilidad hacia ellos a lo largo del tiempo. “Los judíos aseguran que tal hostilidad ha sido únicamente ‘porque somos judíos'”. Pero, apunto Abbas, “desde el siglo XI hasta el holocausto que tuvo lugar en Alemania, aquellos judíos que vivían en Europa fueron blanco de masacres cada 10 o 15 años. ¿Por qué pasó esto?: Por su función social”.

                       El presidente palestino citó tres libros escritos por judíos que demuestran que la hostilidad contra éstos no se debe a su religión, sino a su función social ligada a la banca y a la usura. Los judíos que vivían en países árabes, sin embargo, no fueron perseguidos. Además, volvió a negar el mito del vínculo de los judíos con la tierra de Israel y aseguró que la creación de su Estado hace 70 años fue -como todos sabemos- un proyecto colonial, alentado por los europeos para hacer partir a los judíos.

                       Por otra parte, el presidente Abbas, manifestó que respeta a la fe judía.

                       Como es sabido, el conflicto del pueblo palestino es con quienes ocupan tierra palestina a sangre y fuego.

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Palestina y la conciencia del mundo

El Consejo Central de la Organización para la Liberación de Palestina acordó ayer retirar su reconocimiento al Estado de Israel, otorgado en el contexto del proceso de paz de Oslo de 1993, ante el persistente bloqueo de Tel Aviv a cualquier perspectiva de construcción de un Estado palestino en la franja de Gaza y los territorios ocupados de Cisjordania y la Jerusalén oriental, así como la continuación de las agresiones militares, policiales, económicas y judiciales israelíes contra la población palestina, tanto en los territorios ocupados como en el propio Israel.

Asimismo, la autoridad palestina encontró inadmisible que el régimen de Tel Aviv haya proseguido todos estos años con su estrategia de crear asentamientos judíos en los territorios árabes ocupados, lo que en la práctica equivale a un intento de aniquilación demográfica de los palestinos. Hace dos semanas, por ejemplo, la autoridad ocupante aprobó la creación de un nuevo barrio judío en la ciudad palestina de Hebrón, al tiempo que ordenaba la demolición de la aldea árabe de Jan al Ahmar, en la misma Cisjordania.

Cabe recordar que los acuerdos firmados en 1993 con el auspicio del entonces presidente estadunidense Bill Clinton establecían un término de cinco años para la creación del Estado palestino en los territorios ocupados por el ejército israelí en la Guerra de los Seis días (1967), y dejaba para una negociación posterior el estatuto definitivo de Jerusalén (Al Qods, en árabe), ciudad a la que ambas naciones reclaman como su capital.

Sin embargo, 20 años después del vencimiento de ese plazo, la solución de los dos Estados parece más lejana que nunca, debido al emplazamiento de asentamientos judíos en los territorios ocupados, el asesinato de miles de palestinos a manos de las fuerzas armadas ocupantes y el inhumano bloqueo de Gaza.

Un factor adicional que permite entender la exasperación palestina, es la reciente decisión del presidente estadunidense, Donald Trump, de trasladar la embajada de su país de Tel Aviv a Jerusalén, lo que constituye un reconocimiento a la pretensión israelí de considerar a la segunda de esas ciudades como su capital única e indivisible, a contrapelo de diversas resoluciones de la Organización de las Naciones Unidas. El magnate republicano fue más allá: eliminó los fondos de ayuda destinada a hospitales de Al Qods y a la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos en Medio Oriente. Asimismo, uno de los pretextos esgrimidos por Washington para retirarse del protocolo de la Convención de Viena sobre relaciones diplomáticas fue que por medio de ese instrumento los palestinos podrían demandar a Estados Unidos ante la Corte Internacional de Justicia, en La Haya, por las violaciones a la legalidad internacional que ha cometido en su respaldo incondicional al régimen de Tel Aviv.

Lo cierto es que la llegada de Trump a la Casa Blanca mató las últimas esperanzas de que la superpotencia vecina conservara alguna disposición a actuar como parte mediadora en el añejo conflicto palestino-israelí y que tuviera una mínima voluntad de dar seguimiento a los acuerdos de Oslo. En tal circunstancia, deja de tener sentido que la autoridad palestina reconozca a un Estado que en lugar de aportar a la paz, en estas dos décadas no ha hecho más que avanzar en la reducción de la población palestina a un conjunto de presos en su propio territorio.

Cabe preguntarse, por último, hasta cuándo la comunidad internacional seguirá asistiendo impávida a esta barbarie que niega los avances de más de un siglo en materia de derechos humanos, colectivos y nacionales.

­­­Editorial del periódico LA JORNADA

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GANAMOS

                                   He tardado muchos días después del primero de julio para poder decir, escribir, ganamos. Primero en voz baja, luego en voz un poco más alta. Decírmelo a mi. En algún momento durante el día; en la noche mirando el techo sin estrellas. Se lo comenté a Olivia y también a mi hija.

                                   En los últimos cuatro meses me enterré en la prensa. Era inútil preguntarse si habría un nuevo fraude electoral. Y también era imposible no esperanzarse una vez más. Una-vez-más, con tal de no morir en la desilusión.

                                   Me he preguntado muchas veces cómo fue posible que Salinas gobernara seis años habiendo perdido en las elecciones. Que gobernara Calderón que también perdió. O Peña que/ ¿Por qué no hicimos nada? ¿Y qué podíamos hacer? Preguntas inútiles.

                                   ¿Cómo ha sido posible vivir una vida en la espera, posponiendo… Acercándonos cada día más a la muerte?

                                   Mi generación ha vivido de esta endiablada manera. Es cierto que en la democracia a veces hay que aceptar que triunfen los contrarios, el problema es que en México jamás existió la democracia. Y fue siempre terrible ver pasar los años. Mirar cómo la escenografía democrática que pregonaba el régimen se decoloraba, se hacía pedazos mostrando su falsedad. Y los actores que trepaban al escenario eran cada vez peores. (Recordar, si no, aquella botarga infame llamada Fox). Ya ni siquiera sabían el anquilosado libreto. Ha habido momentos en que he sentido que odiaba a este país, el mío, profundamente.

                                   Tenía yo dieciséis cuando el presidente López Mateos, amnistió a Rubén Jaramillo; el presidente, incluso, lo recibió en su despacho: hablaron. En cuanto salió de la entrevista, López Mateos ordenó su asesinato: “Maten a ese hijo de la chingada”. Lo mataron, junto con su esposa embarazada y tres hijos, el 23 de mayo de 1962. Repito: yo tenía dieciséis años. No lo podía creer. He vivido en un país atroz gobernado por asesinos y ladrones. Los más cínicos que cabría imaginar. Y los más crueles. ¿A esa edad a quién podía reclamar?

                                   Pienso ahora, no sé si equivocadamente, que mi generación ha sido la que más muertos, persecuciones, cárcel y torturas aportó para este momento de cambio. Claro que fueron los menos; la mayoría, como yo mismo, se entregaron al afán de sobrevivir. (No tengo disculpa).

                                   Como leí en estos días por allí: Andrés Manuel López Obrador ha sido el alquimista que, contra todo vaticinio, logró convertir el rencor y la desilusión en esperanza. (El lodo en oro, digámoslo así). Y será, sin duda, el estadista, el hombre de estado que no hemos tenido desde Lázaro Cárdenas

                                   A mi edad, es seguro que ni siquiera veré el final de su régimen. Por lo que sólo puedo desear que conserve el fuego. Es esencial para lograr una vida realmente republicana… y, por primera vez en nuestra vida como país, democrática. El logro mayor no será acabar con la violencia, acabar con la desigualdad, acabar con la corrupción. El logro máximo será que la gente participe más cada día de su gobierno. Que exija, cada día mejor informada. Politizada. Altamente politizada como la única manera de desterrar la estupidez impuesta, la indolencia, que nos ha reblandecido hasta volvernos masa informe escurriendo espesa y perfumada por la futilidad de nuestras vidas.

                                   Es cierto que Morena dista aún de estructurarse adecuadamente como un nuevo partido, y que es necesario que lo consiga. Pero más importante, en mi opinión, es que se consolide el movimiento de masas que está en su origen, se refuerce c­­­­­­­on los millones de votantes no partidistas y que crezca dispuesto para tomar la calle en cuanto sea necesario. Cito a Guillermo Almeyda: “Las transformaciones no serán obra de los futuros ministros o gobernadores sino de quienes las necesitan y votaron para empezar a hacerlas posibles. La oligarquía ha recibido un golpe pero está ahí, agazapada y por eso es necesario también construir Juntas de Vigilancia y Defensa. Porque, parafraseando a Brecht, el viejo vientre inmundo es aún fértil y las estirpes de Huertas, en México, aún no han acabado”.

                                   Mientras tanto, yo permanezco aquí, repitiéndome a mi mismo: ganamos.

                                   Pero, me pregunto ¿puedo decirlo a los pocos amigos que me quedan? ¿A los que están irremediablemente muertos? No lo sé. Y me duele no saberlo.

aca/verano de 2018

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LAIZQUIERDAQUENO

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El lengua

Marcos Roitman Rosenmann/ La Jornada/ lunes 29 de octubre de 2019

Las nuevas generaciones y las no tanto han decidido que el lenguaje políticamente correcto es democrático. Se cree, falsamente, que el respeto a la diferencia consiste en censurar palabras acusadas de sexistas, xenófobas, racistas. Maricón, puta, indio, negro, cabrón, marimacho,entre otras, son llevadas al cadalso. En España, la exclamación popular ¡me cago en Dios! es perseguida sin piedad. No es la única, unir santos y cojones, Cristo y clavos, vírgenes y putas, para colectivos católicos constituye una blasfemia. La justicia del siglo XXI redita los tribunales de la Inquisición. Jueces le dan la razón, sólo queda rescatar tormentos como verter plomo ardiendo en la garganta, reinventar el potro o la doncella de hierro. A esta cruzada contra el lenguaje se unen colectivos cuya labor se centra en borrar del diccionario términos que, a su juicio, causan discriminación lingüística. Ejemplo: el debate para sustituir mariconez de una canción del extinto grupo Mecano. La concursante televisiva, irrelevante por su voz, salta a la fama, negándose a pronunciarla; la tilda de insulto para gays, transexuales, homosexuales y lesbianas. El público del plató aplaude e insulta a la ex vocalista de Mecano, Ana Torroja, por no aceptar su cambio a gilipollez o estupidez. Algo similar ocurre, desde hace tiempo, con diálogos en operas, zarzuelas, cuentos, incluso fabulas. No diga negro, decántese por afroamericano. Elimine homosexual y aplique el correcto, gay; mejor invidente que ciego.

En una sociedad capitalista, patriarcal, racista, xenófoba, el lenguaje es un campo de batalla, pero hay que diferenciar el origen semántico de las palabras de su instrumentalización ideológica. El uso del lenguaje y su trasformación deben acompañarse de una trasformación del contexto. Expresiones como ¡me cago en Dios!, ¡me cago en mi puta madre!, eres maricón, que le den… representan un uso legítimo del lenguaje. María Moliner, filóloga y bibliotecaria, dedicó parte de su vida a escribir el Diccionario de uso del español, y Julio Casares hizo lo propio con la edición del Diccionario ideológico de la lengua española. Una y otro en las antípodas políticas no renunciaron a entender el lenguaje como realidad plástica donde las palabras pueden tener diferentes significados según contextos. Si censuramos las palabras bajo la acusación de producir discriminación sexual, racial, cultural o de genero haremos del lenguaje algo romo, muerto, sin capacidad de diferenciar lo masculino, femenino de lo neutro.

Atacar el lenguaje con pretexto de hacerlo inclusivo, eliminar discriminaciones sexistas o raciales, se aproxima más un sistema totalitario que a una sociedad democrática. Las diferencias y matices posibilitan entender la distancia que separa el género, de la clase, de la especie. No es bueno para la libertad de expresión y del lenguaje poner cortapisas o censurar su uso popular y no me refiero a tradiciones. Si prosperan los neoinquisidores, defensores de lo políticamente correcto asentado en lo inclusivo, la diferencia se elimina y el lenguaje muere.

Chile, el país neoliberal por excelencia de América Latina, racista hasta la médula, cuyas prácticas machistas y la homofobia conllevan palizas a homosexuales con resultado de asesinato, se comporta como el adalid del lenguaje inclusivo. ¿Casualidad? No: es la manera de invisibilizar la explotación. Sin un sistema educativo democrático es inviable el nacimiento de un lenguaje democrático. La desigualdad inherente a la economía de mercado reproduce sus valores y no tiene problemas en inventarse un lenguaje inclusivo para el mercado. Mientras no se cambien las estructuras, la ex presidenta de Chile, Michelle Bachelet, creerá enriquecer el lenguaje al referirse a los chiquillos o chiquillas, como chiquilles o amigues, sustituyendo el masculino y femenino: amigas o amigos. La e no soluciona el problema. Imaginemos la frase: los libros de primaria son sexistas, bajo el universo del lenguaje inclusivo quedaría: les libres de primaries son sexistes. ¿Una jirafa, será jirafe macho o hembra? No diga todos ni todas, mejor, todes. Vaques por vacas, tores por toros, niñes por niñas y niños, etcétera. Más que una aportación al lenguaje, es una carnicería. Forma y contenido guardan relación. Independizarlos es trasformar el lenguaje en un cascarón vacío. Igual ocurrió con el ataque neoliberal a la democracia social, económica, étnica o de género, hasta dejarla en un continente sin contenido.

Prefiero expresiones como maricón, ¡me cago en Dios!, ¡que te jodan! u otras, recogidas por grandes literatos en sus obras, que ser defensor del lenguaje políticamente inclusivo dejando intactas las estructuras de poder real. Lamentablemente esta moda se extiende a las artes plásticas, pintura y escultura. Obras de Rubens, Picasso, Courbet, Iannone, Modigliani o Balthus, son trasformados por mentes calenturientas en pecado, actos impuros o eliminados de las redes por los servidores como Facebook. El erotismo, el sexo, la naturaleza, acaban siendo víctimas del lenguaje hasta eliminarlo completamente. Sólo queda reditar la quema de libros y quitar de los museos todo aquello que alguien diga es contrario a la moral de lo políticamente inclusivo.

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UN CL¡SICO PANISTA

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Aznavour
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